UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

Cualquier otro programador de riego con estas características cuesta en el mercado actualmente unas diez veces más

Francisco Rojas tiene 28 años y es de Badajoz, y a día de hoy graduado en Ingeniería Agraria de las Explotaciones Agropecuarias por la Universidad de Extremadura desde el pasado mes de noviembre.

Su padre fue, sin darse cuenta, el responsable de que Francisco terminara la carrera cumpliendo una proeza, construir un programador de riego apto para todos los bolsillos. Y es que la verdadera pasión de Francisco es la programación, algo que ha descubierto y aprendido de manera autodidacta mientras compaginaba sus estudios de agronomía. “La idea del programador de riego surgió hablando con mi padre tres años antes de iniciar el Trabajo de Fin de Grado. Me dijo que los programadores de riego eran bastante caros y ese día me marqué el objetivo de hacer yo mismo uno con un coste muy bajo”, explica Francisco.

Y así, este pacense ha aprovechado la oportunidad que le ha brindado tener que hacer un Trabajo Fin de Grado para hacer algo sin precedentes en la Escuela de Ingenierías Agrarias, ya que se trata de la primera vez que alguien presenta un trabajo con estas características. Francisco se ha encargado de elaborar el programador íntegramente y además ha contado con la colaboración de su director de TFG, el profesor de Ingeniería Cartográfica Geodesia y Fotogrametría, Juan Ramón Morillo, quien se ha encargado de “vestir” este programador realizando la carcasa con una impresora 3D. “En realidad este programador se puede utilizar con cualquier objeto que funcione con corriente eléctrica, como una bombilla o un brasero por ejemplo, ya que sirve para programar el apagado y encendido”, indica Rojas.

Este joven ingeniero agrónomo ya trabaja para mejorar algunos aspectos técnicos del programa con el que espera le abra las puertas para trabajar en el mundo de la programación informática.