UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Anna Dulska, investigadora del ICS de la Universidad de Navarra, analiza con motivo del Día de Europa la estrategia europea ante la pandemia del coronavirus

“La crisis del coronavirus ha puesto en evidencia las debilidades de la Unión Europea (UE) como proyecto común”. Así lo ha asegurado Anna Dulska, investigadora del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra, en el marco del Día de Europa, que se celebra mañana.

De acuerdo con la experta, la pandemia ha afectado a la UE como organización internacional y como suma de los Estados miembros que la conforman. “La crisis ha surgido en pleno debate sobre su futuro y una enorme tensión entre los Estados miembros, cuyas visiones de una Europa unida divergen sustancialmente. Hasta tal punto que, en lugar de buscar un compromiso, se empezaron a producir crispaciones y fracturas difíciles o imposibles de reparar”, ha explicado.

“Ante lo que sucedía en Italia -ha comentado-, los Estados miembros reaccionaron de forma muy desigual. Unos tomaron precauciones tempranamente anteponiendo las cuestiones de la salud pública, otros tardaron en tomar las decisiones”.

Según Dulska, hay que tener presentes los principios fijados por el Tratado de Maastricht que rigen el ejercicio de la UE: de proporcionalidad y subsidiariedad. El primero dice que el alcance de la acción de la UE no debe exceder lo necesario para cumplir sus objetivos. El segundo, que la UE debe actuar cuando no sea posible cumplir el objetivo de forma suficiente a nivel nacional, pero sí a escala de la UE.

“No han sido desarrollados mecanismos que permitiesen poner la competencia sanitaria en práctica, mientras que la rigidez burocrática de la UE le ha impedido tomar decisiones ágiles y actuar con la debida rapidez”, ha lamentado. 

La recuperación económica en la Unión

En su opinión, a diferencia de lo que se observaba antes del COVID-19, “cuando la UE excedía sus competencias interfiriendo en asuntos domésticos de los Estados miembros”, ahora no ha alcanzado la proporcionalidad que le exigen los tratados. “Si todos los Estados miembros hubiesen esperado a la reacción y, más importante, la acción de la UE como organización, la magnitud de la crisis sanitaria sería aún mayor. Ha suspendido esta parte del examen”, ha dicho.

Con respecto al futuro, Anna Dulska cree que la presente crisis “servirá de catalizador para las dinámicas ya existentes, sobre todo, para la crisis económica que ya se avecinaba. La recuperación económica será la segunda parte del examen para la UE”. 

“La UE dispone de dos competencias exclusivas en este aspecto. La primera es la potestad para establecer las normas que aseguran la libre competencia. En este sentido, ha demostrado flexibilidad y ha aprobado las ayudas estatales a empresas para paliar el impacto que la crisis del COVID-19 está teniendo sobre la economía. La segunda, limitada a la zona euro, es la gestión de la deuda. La discusión sobre los llamados coronabonos ha dejado patente que llegar a un acuerdo aceptable para todos será menos fácil”.

Para la investigadora del ICS, “tiene que haber claras sinergias, ser palpable que juntos podemos más que por separado. La coordinación es crucial para que sea así”.