…y espero además que haya sido uno bien sonoro, de aquellos silencios memorables que se recuerdan durante al menos uno o dos latidos, a lo sumo. Es decir: TENGO RELATIVAMENTE POCO DE LO QUE HABLAR. Eso sí, te voy a contar algo.

Ser pretencioso es todo ser que finge aspirar a quién sabe qué; muchas veces como consecuencia del miedo a no ser aceptado o respetado por tener unas aspiraciones, digamos, más mediocres o vulgares que sus propias expectativas de la idea de éxito, y muchas otras veces directamente por algún tipo de tara.

Entro a saco con este tema (tan manido, por otra parte) porque es lo penúltimo que me ha pasado en el autobús de vuelta a mi “casa”.

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