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El receptor denominado CB1 del bulbo olfatorio es el encargado de estimular la percepción olfativa estados de ayuno, según un estudio en el que han colaborado investigadores de la UPV/EHU

En estado de hambre o ayuno, el aumento de la ingesta de alimento que se da tras oler alguna comida está vinculado a un receptor cannabinoide de tipo 1 del bulbo olfatorio, según un estudio codirigido por un de la UPV/EHU, y publicado hoy en la . El trabajo también muestra que estos receptores podrían ser objetivo farmacológico para el tratamiento de trastornos alimenticios, como los que propician la obesidad o la anorexia. Leer el resto de la noticia

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La investigación en la que colabora un grupo de la UPV/EHU identifica las neuronas implicadas en la conducta alimentaria por cannabinoides

Es bien conocido que el consumo de derivados de la planta Cannabis sativa, como la marihuana o el hachís, provoca un aumento del apetito. Ese es uno de los efectos del tetrahidrocannabinol (THC), la principal sustancia psicoactiva que contiene el cannabis. Sin embargo, hasta el momento se desconocía cómo se desencadenaba el proceso. Un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience, en el que colabora el grupo de investigación del doctor Pedro Grandes, del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Medicina y Odontología de la UPV/EHU, ha desvelado cuáles son las neuronas que median el efecto del cannabis de aumentar el apetito. El estudio se titula ‘Bimodal control of stimulated food intake by the endocannabinoid system’ y se publicó el pasado mes de marzo (L. Bellocchio y cols., Nature Neuroscience, vol. 13, nº3: 281-283).

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– El trabajo, realizado la UGR, revela que este hecho puede deberse a la mejora metabólica que origina el a través de la regulación de hormonas como la insulina y la leptina
– Para llevar a cabo este trabajo, los científicos analizaron una muestra formada por unos 3.800 adolescentes europeos, con edades comprendidas entre 12 y 17 años

Los adolescentes de entre 12 y 17 años con mejores niveles de condición física y actividad física poseen también mejores niveles de insulina y leptina, dos hormonas involucradas en el desarrollo de de la diabetes, el control del apetito y el gasto energético. Así lo ha demostrado un reciente estudio elaborado por investigadores del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, que a su vez pone de manifiesto, tras realizar una profunda revisión sistemática de la literatura científica, que la actividad física y la condición física se asocian de forma negativa con la cantidad de grasa corporal de los adolescentes.

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