UNIVERSIDAD DE JAÉN

El grupo de investigación Ingeniería Mecánica Energética (INGEMER) de la Universidad de Jaén, dirigido por el profesor de Ingeniería Mecánica y Minera José Manuel Palomar Carnicero, analiza el aprovechamiento de fuentes de energía renovables para la producción del frío usando máquinas de absorción, que acabaría con el elevado consumo eléctrico, y utilizando refrigerantes orgánicos, que evitarían la degradación de la capa de ozono, que producen las máquinas de compresión mecánica, de uso extendido.

El objetivo principal de esta investigación, financiada por el Plan de apoyo a la Investigación de la UJA, es la obtención óptima de frío a través de máquinas que no dañen la capa de ozono. La idea de realizar este estudio surge, según Manuel Palomar, porque los ciclos frigoríficos más extendidos, «que son los de compresión mecánica, emplean refrigerantes que degradan la capa de ozono estratosférico y, además, requieren un elevado consumo eléctrico, con el consecuente aumento de emisiones de CO2. Todos estos inconveniente se evitarían con el uso de máquinas de refrigeración por absorción, que utilizan refrigerantes orgánicos como el agua y el amoniaco y que no contribuyen al cambio climático». Para hacer funcionar la máquina de absorción, estos científicos pretenden alimentar el sistema con energías renovables, placas solares y calderas de biomasa.

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UNIVERSITAT DE VALENCIA

La investigación, coordinada por la Universitat de València, revela que la reducción temporal de la capa de ozono –de un 9 a un 39%- puede incrementar la incidencia de la radiación ultravioleta entre un 13 y un 49%

Una investigación coordinada por la Universitat de València ha revelado la formación de pequeños agujeros de ozono estratosférico de corta duración sobre el territorio valenciano que disparan los índices de radiación ultravioleta y, al mismo tiempo, incrementan el riesgo de quemaduras solares. Los científicos descubrieron la formación de 24 miniagujeros de ozono, tras analizar todas las jornadas con cielo despejado de ocho años, del período 2000-2007. Además, estos episodios de estrechamiento de la capa atmosférica protectora de los rayos solares más nocivos para los seres vivos tan sólo se extendieron entre uno y dos días, mientras que se produjeron durante los meses de invierno y también alcanzaron parte de la península Ibérica. Los resultados de este trabajo -que acaba de publicar on-line la revista International Journal of Climatology- muestran que la reducción temporal de la capa de ozono, entre un 9 y un 39%, puede aumentar la incidencia de la radiación ultravioleta entre un 13 y un 49%.

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