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El investigador Piero Crespo ha explicado en un de verano de la Universidad de Cantabria en Laredo los mecanismos de señalización propios de las células cancerígenas y el de las investigaciones sobre esta cuestión

El investigador del CSIC y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria () Piero Crespo ha participado esta mañana en la primera del curso “Biología molecular del cáncer: fronteras y perspectivas”, que dirigen los catedráticos y Bioquímica y Biología Molecular y compañeros de Crespo en el IBBTEC Dolores Delgado y Javier León. En su intervención, el investigador ha introducido a los en el tema de la señalización aberrante de las células cancerígenas, y más concretamente en los intermediarios aberrantes presentes en la ruta de señalización RAS – ERK, que es en la que se centran actualmente las investigaciones que realizan Piero Crespo y su equipo en el IBBTEC.

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La caracterización de estas células permitirá el seguimiento personalizado de los pacientes y el desarrollo de nuevas terapias más eficaces para su tratamiento

del Centro de Genómica e Investigación Oncológica (GENYO), participado por la Universidad de Granada junto con Pfizer y la Junta de Andalucía, han conseguido determinar los cambios genéticos y fenotípicos que permiten a determinadas células avanzar hacia el desarrollo de un proceso metastático. El proceso de metástasis, que es el principal motivo de las muertes ocasionadas por cáncer, se produce por el paso de células tumorales desde el tumor primario hasta un órgano diferente sin relación anatómica directa. Para que esto ocurra, es necesario que esas células, a las que los investigadores denominan “” (CTCs), viajen a través de la hacia esos órganos.

Los investigadores granadinos han conseguido poner de manifiesto la existencia de CTCs proceso de división celular en una paciente de cáncer de mama sometida a tratamiento sistémico, demostrando así la capacidad de estas células no sólo para ser capaces de adaptarse a microambientes hostiles como la sangre, sino también para sobrevivir a pesar de los tratamientos, y posteriormente dividirse y colonizar otros órganos y tejidos pudiendo producir una metástasis tiempo después. Este hallazgo no había sido visualizado hasta ahora en este tipo de microambientes.

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